martes, mayo 01, 2007

[*Soledad*]

Nuestros pasos se cruzaron
en una calle cuasi vacía.
Tú caminabas acompañado
y yo, de mi mano, la soledad lucía.
Se enredaron nuestras miradas,
el anhelo anubló la luz de las pupilas
y ambos, sin cavilarlo,
instalamos redes a las sonrisas,
que desde el trapecio de los labios,
amagaron desbandarse,
cual mariposas de ilusión bruñidas.

Y seguimos el camino;
yo, sentido sur, siempre al sur,
con la soledad brumosa
por mi piel expandida.
Y tú, el corazón maniatado
y el alma contenida,
tomaste rumbo norte,
al gélido norte que, sin mí, es tu vida.

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